Justo cuando pensé que iba a bajar el volumen de artículos, publicaciones y comentarios en las redes sociales sobre el tema del “tuit” de Gigi Fernández, me encuentro con esto ayer en su cuenta de Twitter:

 

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La verdad es que mi post de hoy iba a ser sobre política y redes sociales (seguramente de algo que dijo Trump o que Bernier o Rosselló dejaron de decir), pero decidí darle prioridad a esta discusión porque, aunque no lo creas, los consejos que le voy a dar a Gigi pueden ser igual de válidos para los políticos y administradores de cuentas en las redes sociales.

Para dar un poco de trasfondo, el pasado viernes, luego de que terminara la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos, Gigi Fernández publicó este mensaje en su cuenta de Twitter:

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Si analizamos el texto del mensaje, nos podemos dar cuenta bastante rápido que es un mensaje que puede crear controversia. ¿Por qué? Porque, al no ser claro, se presta para muchas interpretaciones. Sin entrar en el detalle específico sobre el tipo de discusión que pudiera darse y de las reacciones que pudiera haber provocado este mensaje, hago aquí un análisis del suceso en sí :

    • Gigi es una figura pública. Por tal razón, lo que publica en sus cuentas en las redes sociales tiene el potencial de distribuirse y diseminarse de forma inmediata y con un alcance masivo. Eso precisamente fue lo que pasó.
    • Gigi trae a discusión un tema del cual ya se había hablado hace muchos años y que ella claramente sabía que podía crear controversia. Hacer esto en el mundo de las redes sociales no es aconsejable, a menos que quieras formar un desorden a propósito.
    • Gigi tiene 4,714 seguidores en su página de Twitter. No es un número tan alto, pero basta con que una sola persona que vea el mensaje, se agite y haga click en el botón de compartir para que se vuelva viral y llegue a ser trending topic, como fue el caso que pasó.
    • Una vez se publicó su mensaje y se dio cuenta del “sal pa’fuera” que se había formado, Gigi optó por publicar 25 mensajes nuevos, entre retuits y otros que ella compuso para defender y/o justificar su postura. Esto quiere decir que ella misma fue quien quiso seguir hablando del tema.https://twitter.com/gigifernandez/status/761962246415286272
    • Jaime Espinal le contestó una vez a Gigi y no ha vuelto a hablar más del asunto en las redes. Su postura es la más aconsejable pues no hay razón para estar dándole vueltas a una polémica tan divisiva:

 

JaimeEspinalPR on Twitter

Con respeto, soy Dominocano @gigifernandez nadie respondió tu pregunta y represento a Puerto Rico con mi vida. Por más de mil razones. 🇵🇷

 

Las publicaciones anteriores a este lío, de Gigi en Twitter, tenían una interacción o engagement promedio que consistía de entre 7 a 9 “me gusta,” casi ningún mensaje compartido y pocos comentarios. Luego de esa publicación, hemos visto una interacción mucho más alta en términos de likes y comentarios, en su mayoría negativos:

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  • El mensaje generó discusión, especialmente en los medios y redes sociales. Esto se evidencia en las entradas al blog de Silverio Pérez, una columna de Jay Fonseca, Joel Castro, y una publicación de Sandra Zaiter en su página de Facebook:“Yo nací en Santo Domingo, República Dominicana y a muy temprana edad mis padres me trajeron a Puerto Rico al igual que a mi hermana Maritza. En tierra borincana fui criada por mi familia bajo los Valores que siempre nos han cobijado.”

Queda claro que las publicaciones de Gigi y las de seguimiento en la prensa y redes sociales han servido como inspiración para no dejar el tema desaparecer. Los que trabajamos en las redes sociales sabemos que cada vez que pasa este tipo de controversia, la gente se desborda en las redes hablando del mismo tema, analizando y sobre analizando todos los ángulos posibles, hasta que llega el punto en que el tema se agota y la audiencia se cansa. Casi siempre, en ese mismo momento pasa otra evento o tuit que crea igual o mayor controversia y la conversación cambia para beneficio del afectado, excepto en el caso de que alguien quiera mantenerla viva.

Si la misma persona que formó todo el revolú sigue echándole leña al fuego, ¿entendemos que realmente todo lo que ha pasado no le importa? ¿Quiere Gigi Fernández seguir hablando del mismo tema porque necesita validar su posición? ¿Piensa que le debe explicaciones a su audiencia? ¿Pensará que le tiene que responder a su gente y que en un “tuit” no fue suficiente? ¿Habrá adoptado una estrategia a lo Trump de seguir hablando sin importar las consecuencias?

De acuerdo a Posting on Social Media: The Facts, el tiempo de vida promedio de un tuit es 24 minutos. Esto no quiere decir que el mensaje desaparezca porque en uno de los elementos de las redes sociales es la permanencia, precisamente porque la gente puede compartir el contenido desde la comodidad de su celular. Pero aún considerando este dato, son los usuarios, políticos, administradores de negocios los que tienen el control para saber cuándo deben hablar o cuándo es mejor quedarse callados y esperar a que pase la tormenta.

Si algo quiero que analicen de esta controversia es que como administradores de página, sea usted un político, una empresa o una figura pública, hay un momento en el cual te debes dar cuenta que ya  el “issue” debes ponerlo un lado, especialmente cuando ya te has expresado, tratando de probar el mismo punto, en demasiadas ocasiones todas con reacciones adversas. Recomiendo además que hables con claridad desde el primer mensaje que publiques y que entiendas que en las redes todo el mundo te está mirando, analizando y que tienen en ellas el espacio suficiente para expresarse sobre ti con amor o con insultos.

Fue precisamente el mensaje que Gigi publicó anoche, el #25 el que me sacó de la idea de escribir sobre Trump, Bernier y Rosselló y me inspiró a continuar la conversación para que no muera. ¡Parece que nos vamos a tres sets!

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